La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet En el momento en que mis cuidados y mi tratamiento iban a ser coronados por una inesperada recompensa (porque creo acordarme que por momentos comenzaba a mirar su tabaquera con una expresión indefinible), cierto sábado por la noche, más o menos diez días después de mi llegada a la casa, tras una cena de las más amenas, ¡de repente, a los postres, palideció!, se cerraron sus ojos, movió los labios, había muerto.
En medio de la conmoción general de Claire y de sus criados, tuve la presencia de ánimo para inclinar mi oreja hasta su boca para oír lo que parecía decir en voz baja, y distinguí muy claramente la extraña frase que he citado anteriormente.
—En efecto —murmuraba el pobre Lenoir—, ¿cómo perdonar a la adúltera?… Siento en este momento, en este momento que sin duda alguna voy a incorporar el sentimiento que siempre he tenido de mí mismo, sí, siento que desde el fondo de las tinieblas exteriores, saciaré mi venganza, sí…
Estas fueron sus últimas palabras. ¿Se puede hacer uno idea de en qué duelo, en qué consternación nos vimos sumidos? ¿Cómo encontrar palabras? Renuncio a ello. Y, por otra parte, ¿estaría bien introducir al público en el dolor de un particular?