La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet »Ahora bien, en el momento del suceso, el pequeño destacamento de luces, en las sombras de la noche, costeaba por el acantilado del islote los peligrosos arenales y ganaba la orilla. El joven oficial, que quizás se había adelantado una cincuentena de pasos a la escolta, fue tan bruscamente atacado a la vuelta de una roca por un gran insular negro (sin duda uno de esos piratas otisores) que éste ya le había rebanado la cabeza e, inundado por la sangre, la balanceaba en el extremo de sus brazos con espantosos gestos, antes de que tuviera tiempo de efectuarse cualquier movimiento de defensa, cualquier disparo, incluso un grito. Como la patrulla se precipitara para masacrarlo, se vio cómo se aventuraba con pasos lentos por las arenas mortales, donde le enviaron un continuo fuego de salva, que iluminó el crepúsculo, mientras que el fantástico indígena, condenándose a sí mismo a la muerte, se hundía poco a poco ante la sobrecogida tripulación en las dunas de aquellas fatales playas y desaparecía asfixiado agitando por los cabellos, en su puño elevado hacia lo alto, la sangrienta cabeza que parecía enseñar victoriosamente a las estrellas. El desgraciado amigo no era otro que un teniente de navío llamado sir Henry Clifton, con el que, decía mi corresponsal, tenía que haber hecho el camino desde Jersey a Saint-Malo.»