La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet —¡He reconocido su voz, doctor, a pesar del tiempo y del dolor! —me dijo sin moverse la dama acostada—. Sentaos cerca de mi cama; os voy a hacer partÃcipe de una cosa. Casi perdà vuestro rastro después de Ginebra, pero esta mañana, desÂde mi llegada… Y además estaba segura de enÂcontraros antes de morir.
Me acerqué con compasión a este espectro. RealÂmente dudaba en reconocer a la bella Claire Lenoir, considerando los destrozos causados en aquel rostro, evidentemente por alguna misterioÂsa angustia; habÃa envejecido como bruscamente.
Con tacto hice que oyera todas estas consideraÂciones. Comenzó a mirarme por detrás de sus gaÂfas, con un silencio profundo.
—¡Sà —murmuró Claire Lenoir, con voz átona—, sois un horrible viejo!
Y se quedó como pensativa.
Por primera vez en mi vida, comprendà cierÂtos juegos de escena de los teatro de género: inÂgenuamente miré a mi alrededor, sin saber a quién hablaba. Para qué ocultarlo, nos encontráÂbamos solos.
La cogà del brazo y tanteé su pulso; era al tiemÂpo desigual y filiforme; tuve compasión de su locura y me senté a su cabecera.