La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet «Cuando el sacerdote se volvió hacia el cadáver diciéndole las palabras del Oficio de Difuntos: “¡Respóndeme!”, se vio cómo el obispo fallecido se levantaba de su ataúd, gritando con una voz espantosa:
“Comparui! Judicatus sum! Justo judicio Dei, damnatus!”
Y se volvió a echar en el féretro.»
Historia de San Bruno
—¡Le volví a ver! ¡Siempre en sueños! —dijo Claire Lenoir, sin dirigirse precisamente a mí—. Alrededor de tres meses y medio después de su muerte. Sólo hay una cosa que probablemente se deba al azar de los sueños —añadió la señora Lenoir con su misma voz ronca y sorda—: la apariencia con la cual se me apareció entonces. Era por su puesto él. ¡Ah! ¡Era él!
Y la sonrisa malsana de los locos vino a errar sobre sus labios como un fuego fatuo sobre una tumba.
—Vais a burlaros de mi pobre espíritu a causa de los sueños —continuó—, pero era absolutamente parecido de cuerpo, estatura y color a esos oscuros seres que se mencionan, como sabéis, en las relaciones marítimas de Oceanía.