La extrana historia Dr. Bonhomet
La extrana historia Dr. Bonhomet —¡Aquà estoy! —le dije— y veo con autentica alegrÃa, mi querido Lenoir, que por vos no pasan los años. ¡Siempre fuerte y vigoroso! —añadÃ, son riendo y palpándome para asegurarme que no habÃa nada roto en mi armazón.
Sofocándose, llamó a los criados, mientras su mujer me servÃa un vaso de Madeira; hizo subir mis cosas a la habitación que me habÃa destinaÂdo. Tras lo cual, pasamos al salón y nos pusimos a charlar.