Antes de Adán
Antes de Adán La Horda entera, al verle descender, huyó hacia los bosques, dando salvajes alaridos de pánico El viejo Marrow-Bone, vacilante y tembloroso, les seguía detrás. Ojo Bermejo no se fijó en los fugitivos. Al llegar a la llanura siguió por la falda del escarpado para trepar hacia su caverna. Ni siquiera miró una sola vez a su alrededor.
Oreja Caída y yo nos miramos, y ambos nos comprendimos. Silenciosamente y con gran precaución comenzamos a trepar hacia la cumbre, y cuando llegamos a lo alto del peñascal nos volvimos para contemplarlo todo. Las cavernas estaban desiertas. Ojo Bermejo permanecía en la suya, y la Horda había desaparecido en las profundidades del bosque.
Entonces descendimos y echamos a correr como locos. Nos lanzamos a través de las llanuras, y sin preocuparnos de las serpientes que pudieran esconderse en la hierba nos lanzamos por las pendientes hasta llegar a los bosques. Trepamos a los árboles y continuamos adelante, adelante siempre, acelerando nuestra huída arbórea, hasta que leguas y más leguas nos separaron de las cavernas. Y entonces, y no hasta entonces, nos detuvimos en la seguridad de unas ramas protectoras, nos miramos uno a otro, y prorrumpimos en una carcajada. Nos asíamos cor brazos y las piernas, llenos de lágrimas los ojos y doloridos los costados de tanto reír, y reíamos, y reíamos, y reíamos...