Antes de Adán
Antes de Adán Mi madre me reconoció enseguida, pero me despachó con viento fresco cuando comenzaba a trepar por el árbol. Oreja CaÃda, que era muchÃsimo más precavido que yo, se batió en retirada y no le pude persuadir para que regresara conmigo. A pesar de esto, me acompañó después, y ya más entrado el dÃa, mi hermana descendió al suelo y, allà y en los árboles vecinos triscamos y retozamos toda la tarde. Sin embargo, aquello no podÃa terminar bien. No obstante ser mi hermana me trató de muy mala manera, porque habÃa heredado todos los malos instintos de Chachalaca. Se volvió repentinamente contra mà y me arañó, me tiró de los pelos y me clavó profundamente sus dientecitos en el antebrazo. Yo perdà la paciencia y aunque no la hice gran daño, le propiné la zurra más cabal que habÃa recibido en su vida.
¡Cómo chillaba! Chachalaca, que habÃa estado ausente todo el dÃa y que regresaba precisamente en aquel momento, se abalanzó hacia el lugar de la refriega. También mi madre se acercaba; pero Chachalaca llegó primero. Oreja CaÃda y yo no esperamos a su llegada y pusimos pies en polvorosa, perseguidos por Chachalaca a través de los árboles.