Antes de Adán
Antes de Adán Y aquà vino la disensión. Yo, viendo próxima la orilla Norte, empecé a remar hacia ella; Oreja CaÃda, por el contrario, remaba hacia la ribera opuesta. Los leños oscilaron y comenzaron a rodar circularmente, sin que los pudiéramos encaminar en una dirección ni ti otra. La selva pasaba rápidamente ante nuestros ojos al arrastre de la corriente. Allà no podÃamos pegarnos ComprendÃamos que era más conveniente asirnos con pies y manos a los leños para mantenerlos juntos. Pero charlábamos sin ton ni son, injuriándonos mutuamente, ya que no podÃamos golpearnos con las manos, hasta que la corriente nos condujo por fin a la orilla sur. Ahora era este el objetivo más próximo, y ambos, unidos otra vez, amistosamente, comenzamos a remar hacia la ribera. Tomamos tierra en un remanso y trepamos inmediatamente por los árboles para reconocer la situación.