Antes de Adán
Antes de Adán Fue durante aquel invierno cuando Ojo Bermejo asesinó a su última esposa con crueles y repetidos golpes. Le he llamado atavismo; pero era algo peor que esto, porque los machos de los animales inferiores no maltratan ni asesinan a sus compañeras. Por esto afirmo que sobre Ojo Bermejo, a pesar de sus enormes tendencias atávicas, se extendía la sombra del hombre futuro, porque sólo los miembros de la especie humana asesinan a sus camaradas.
Como era de esperar, Ojo Bermejo, después de deshacerse de su última mujer, procedió a buscarse otra. Cantarina fue la elegida. Era nieta de Marrow-Bone e hija de Pelicalvo, joven alada, sutil, muy dada a estarse cantando en la entrada de su caverna a las horas del atardecer. Se había casado no mucho tiempo antes con Patituerto, un individuo pacífico, que con nadie se metía, pequeño, flaco, y no tan ágil como nosotros.
Nunca cometió Ojo Bermejo acción tan depravada. A la hora serena del anochecer empezamos a reunirnos en el llano, antes de emprender el ascenso a las cavernas. De súbito vimos a Cantarina que trepaba veloz las barrancadas del abrevadero, perseguida por Ojo Bermejo. Ella corrió hacia su esposo, el pobre Patituerto, que estaba terriblemente amedrentado; pero fue un héroe. Sabía que la muerte iba a caer sobre él y no huyó. Permaneció de pie, clavado en el suelo, erguido, gruñendo y enseñando los dientes.