Antes de Adán
Antes de Adán En una ocasión estuvo a dos dedos de atraparme. Era aún muy de mañana y la Horda no se había levantado. Me cortó el camino de los riscos; pero antes que se diera cuenta, ya estaba yo en la caverna doble donde Oreja Caída me había hecho burla años atrás y donde el viejo tigre Diente de Sable se había esforzado inútilmente.
Cuando ya me había metido entre las dos cavernas, por el deslizadero, observé que Ojo Bermejo no me había seguido. Me escurrí hacia el pasadizo y entonces volvió a echarse sobre mí, persiguiéndome con toda su furia. Yo me limitaba a deslizarme por el pasadizo que unía las cavernas.
Me tuvo así medio día, antes de que cesase en su empeño Después de esto, siempre que Oreja Caída o yo teníamos cierta seguridad de poder llegar a esta doble caverna, no nos retirábamos a la pequeña, aun cuando Ojo Bermejo se presentara ante nosotros. Todo lo más que hacíamos era no perderle de vista y cuidar de que no nos cortara la retirada.