Antes de Adán
Antes de Adán Las sombras de la noche se iban haciendo más densas, y yo seguÃa persiguiéndola más ardientemente que nunca, y aun no podÃa alcanzarla. Ella fingÃa huir de mà desesperadamente, y siempre se las componÃa de manera que estaba a la distancia precisamente justa para que no pudiera darle alcance. Me olvidé de todo, de la noche que avanzaba, del tiempo y de los enemigos carniceros y devoradores. Estaba enloquecido de amor y lleno de ira, porque ella no me dejaba aproximarme a su lado. Es extraño el considerar cómo esta ira contra ella parecÃa parte de mi pasión.
Como iba diciendo, me olvidé de todo. En mi carrera por los descampados me metà entre una nidada de serpientes. No me acobardaron. Estaba loco. Serpearon hacia mÃ, pero yo me zambullà entre ellas, las esquivé y continué avanzando. Me vi entonces frente a una serpiente pitón que en otras circunstancias me hubiera hecho huir, chillando, a la copa del árbol más alto. Me persiguió; pero Dulce AlegrÃa desaparecÃa de mi vista, y yo me lancé al suelo y continué camino adelante. La serpiente llegó a rozarme en mi carrera.