Antes de Adán
Antes de Adán
Después tropecé con mi antigua enemiga: la hiena. EstarÃa segura de que mi temeridad motivarÃa algún desenlace agradable para ella, y me persiguió durante una buena hora. Más adelante irritamos a una cuadrilla de jabalÃes, que echaron también tras de nosotros. Dulce AlegrÃa se aventuró a dar un salto enorme, excesivo para mÃ. Yo tenÃa que tocar al suelo. Abajo estaban los jabalÃes. No dudé ni un momento. Me eché a tierra a más o menos un metro del más próximo. Me rozaron en mi carrera y por dos veces me persiguieron hasta dos distintos árboles, desviándome de la ruta de Dulce AlegrÃa. Me aventuré nuevamente a pisar el suelo y crucé un amplio espacio seguido de la banda que gruñÃa, se erizaba y rechinaba los colmillos junto a mis propios talones.