Antes de Adán
Antes de Adán Pasaron horas. Era ya entrada la tarde y aún continuaba la persecución. Ojo Bermejo iba agotando a Dulce AlegrÃa, cansándola. La perseguÃa y fatigaba deliberadamente. Después de un buen rato, ella comenzó a cansarse y no podÃa mantener su huÃda a voluntad. Procuraba subir a las ramas más delgadas, adonde él no podrÃa seguirla. Necesitaba descansar allà unos instantes para tomar aliento; pero Ojo Bermejo era incansable y estaba feroz. Incapaz de seguirla, le impedÃa detenerse, sacudiéndola de las ramas delgadas donde Dulce AlegrÃa se refugiaba. PodÃa balancear con su fuerza y peso las ramas más gruesas y sacudirlas hasta lanzarla por el aire como si fuera una mosca. La primera vez se salvó Dulce AlegrÃa dejándose caer en las ramas inferiores y más gruesas. En otra ocasión, aunque estas ramas no impidieron que se cayera al suelo, aminoraron el golpe. Siguió otra sacudida, tan feroz, que salió lanzada de la rama, atravesando un gran espacio hasta el árbol próximo. Parece increÃble cómo se asió y salvó de la caÃda. Ahora Dulce AlegrÃa buscaba la seguridad de las ramas altas y débiles. Estaba tan cansada, que no podÃa escaparse de otra manera, y recurrÃa con harta frecuencia a este ardid.