Antes de Adán
Antes de Adán Fue interminable la persecución. Se lanzaron por la selva en vueltas y más vueltas, avanzando y retrocediendo en carreras tremendas. La Horda estaba enormemente excitada, prorrumpiendo en un salvaje alarido más vibrante cuando Ojo Bermejo se hallaba lejos y aplacado cuando la persecución lo aproximaba... Eran, como siempre, espectadores pasivos. Las mujeres chillaban, los machos se apuñeaban el pecho en cólera inútil. Cara Grande estaba más indignado que nadie, y aun cuando aplacaba sus gritos al aproximarse Ojo Bermejo, no enmudecÃa tanto como los otros.
Yo, por mi parte, no hacÃa ningún brillante papel. Ya sé que tenia de todo menos de héroe. Además, ¿para qué habÃa de servir que me pusiera frente a Ojo Bermejo? Era el monstruo poderoso, la bestia abismática, y no habÃa esperanza para mà en una lucha de fuerza contra fuerza. Me habrÃa matado, sin que hubiera cambiado para nada la situación. Asà es que no me tocaba sino desesperarme en impotente y dolorosa ira, desviarme de su camino y aplacar mi cólera cuando se me acercaba.