Antes de Adán
Antes de Adán Por entonces cayó enferma Dulce AlegrÃa. La enfermedad de mi mujer serÃa indudablemente algún acceso de paludismo que a veces sufrÃamos, pero lo cierto es que la dejó torpe y pesada. No tenÃa la acostumbrada rapidez de sus músculos y estaba en malas condiciones para huir cuando Ojo Bermejo la arrinconó cerca de los cubiles de los perros salvajes, varias millas al Sur de las cavernas. En otra ocasión, antes de que él hubiera podido acercarse, le habrÃa esquivado ella, regresando sin ninguna dificultad al abrigo de nuestras cavernas de estrecha entrada. Pero ahora no podÃa ser. Estaba pesada, torpe y lenta. Ojo Bermejo la obligó a retroceder, hasta arrinconarla donde quiso. Dulce AlegrÃa concentró todas sus energÃas en librarse de sus garras.
Si no hubiera estado enferma, hubiera sido juego de niños el burlarle; pero ahora era preciso toda su precauci6n y sagacidad. TenÃa en su favor el poder huir por las ramas más finas y dar los saltos más arriesgados. También la de ser muy habilidosa en medir las distancias y adivinar la resistencia de las ramas y ramones cariados.