Antes de Adán
Antes de Adán
Comencé a reconstruirlo inútilmente, porque a Dulce AlegrÃa le amedrentaban los rayos y no pude convencerla de que volviera a nuestro árbol. Fue asà como después de terminada nuestra luna de miel, regresamos a la vida de las cavernas. Y como Oreja CaÃda me habÃa echado de la caverna cuando se casó, asà yo también le expulsé de ella. Dulce AlegrÃa y yo nos establecimos allÃ, mientras que Oreja CaÃda dormÃa en el pasadizo de la caverna doble.
Con el regreso a las cavernas vino la inquietud de la vida. No sé cuántas esposas habÃa tenido Ojo Bermejo, después de Cantarina, que habÃa seguido la suerte de todas. Actualmente tenÃa una pobre mujer acobardada, pequeña y tierna, que gimoteaba dÃa y noche, lo mismo cuando le pegaba que cuando no. Su muerte no se hizo esperar mucho. Aun antes de que muriera, ya habÃa puesto Ojo Bermejo sus ojos en mi Dulce AlegrÃa, a la muerte de aquélla comenzó la persecución de ésta.
Menos mal que Dulce AlegrÃa era la ligereza misma, y su sorprendente aptitud para huir a través de los árboles podÃa librarla de las garras de aquella bestia. Yo no podÃa ayudarla realmente. Era tan monstruoso Ojo Bermejo, que me hubiera desgarrado miembro a miembro con la mayor facilidad. Hasta mi muerte llevé lisiado un hombro, que se me inutilizaba en las estaciones de lluvias, muestra de una de las brutalidades de Ojo Bermejo.