Antes de Adán
Antes de Adán Mientras que algunos les defendÃan, prestos los arcos tensos a disparar sobre el primero de la Horda que se hubiera atrevido a asomarse, otros amontonaban las matas secas a la boca de las filas inferiores de cavernas. Entonces conjuraron al monstruo terrible, que apareció rápido a su poderosa evocación. Y vimos por primera vez el FUEGO. Comenzaron a retorcerse sobre el peñascal mechones de humo ascendente. Luego, las rojas lenguas de las llamas, que se deslizaron como serpientes entre los leños que ardÃan. El humo se hizo más denso, sepultando a veces todo el frente del peñascal. Pero yo estaba en lo más alto y no me molestaba gran cosa, aunque me escocÃan los ojos, que frotaba con los nudillos de las manos.