Antes de Adán
Antes de Adán
Dulce AlegrÃa no pudo esperarme, ni se detuvo hasta que hubo pisado en firme sobre otro montÃculo mayor, unos cuantos metros más allá de Cara Barbuda. Los Hombres del Fuego aparecieron entre los árboles en el preciso instante en que Oreja CaÃda y yo habÃamos conseguido llegar a su lado. La mujer de Cara Barbuda, aterrorizada al verlos, se lanzó tras de nosotros; pero pisó aturdida, rompió la costra que cubrÃa la ciénaga, y se hundió en el barro. La vimos bajo el fuego de los dardos, luchando desesperadamente mientras que se iba sumergiendo. Las flechas comenzaron a llover encima nuestro. Cara Barbuda se habÃa reunido con nosotros y nos lanzamos adelante, no sabÃamos adónde, penetrando en lo más profundo del pantano.