Antes de Adán
Antes de Adán Seguid el hilo de mis razonamientos. El instinto es un recuerdo o memoria de raza. Muy bien. Entonces, tú y yo y todos nosotros hemos recibido ese recuerdo de nuestros padres, como ellos lo recibieron de los suyos. Por lo tanto, debe existir algún medio por el que se transmitan estas memorias de generación en generación. Ese medio es lo que llama Weismann “germoplasma” que conserva el recuerdo de toda la evolución de la raza. Estos recuerdos suelen ser obscuros e imprecisos, perdiéndose muchos de ellos; pero algunas modalidades de germoplasma llevan una carga excesiva de recuerdos; son, para hablar científicamente, más atávicas que otras; y esto es lo que le pasa a mi modalidad. Soy un monstruo de la herencia, una pesadilla atávica, llamadme lo que gustéis. Pero aquí me tenéis real y viviente, comiéndome tres abundantes comidas al día. ¿Qué le vamos a hacer?
Y ahora, antes de emprender la relación de mi historia, necesito anticiparme a los dudosos Tomases de la psicología, siempre prestos a la burla, que atribuirán la coherencia de mis ensueños al exceso de estudio y proyección subconsciente de mi conocimiento de la evolución en mis sueños. En primer lugar, nunca he sido buen estudiante. Me gradué el último de mi clase. Me preocupaba más el atletismo y, no hay por qué ocultarlo, el juego del billar.