Antes de Adán
Antes de Adán Se me presenta bruscamente la impresión de la escena del dÃa en que salà del bosque. Me encontraba a orillas de un amplio llano desnudo. A un lado se alzaban elevados riscos. Al otro corrÃa el rÃo. La ribera descendÃa escarpada hacia las aguas, que, de cuando en cuando, se internaban en la tierra por grietas y desmoronamientos. Estos eran los abrevaderos de la Horda que vivÃa en las cavernas.
Tal era la residencia donde me aventuré a entrar. ConstituÃa, por asà decirlo, y estirando algo la palabra, la ciudad. Mi madre, Chachalaca y yo, y algunos otros organismos primitivos, venÃamos a ser algo asà como habitantes de las afueras. Formábamos parte de la Horda, aun cuando viviéramos un poco alejados de ella. Aunque la distancia no era muy grande, habÃa tardado en llegar una semana. Si hubiera ido directamente, en vez de errar por el bosque, podrÃa haber andado el camino en una hora.