Antes de Adán
Antes de Adán Recuerdo que algunas veces fui por descampados; los recorrÃa con grande azoramiento, descendiendo al suelo y corriendo velozmente hacia las copas de los árboles. Recuerdo también que siguieron dÃas de lluvia y de Sol; asà es que debà vivir solo y errante durante mucho tiempo. He soñado intensamente en mi congoja y miseria bajo la lluvia, en el padecimiento del hambre y en el modo de aplacarla. FortÃsima es la impresión de la caza de lagartos sobre la cima rocosa de un cerro desnudo. CorrÃan bajo las rocas, escapándose los más de ellos; pero algunas veces, volcando las piedras, lograba atrapar alguno. Las serpientes me ahuyentaron del cerro. No llegaron a perseguirme en realidad. SalÃan a solearse sobre las rocas planas; pero era tal mi terror hereditario, que huà de ellas tan deprisa como si verdaderamente me persiguieran.
Después recuerdo haber mordido la amarga corteza de los árboles jóvenes. Tengo la vaga reminiscencia de haber comido muchas nueces verdes, con su vaina blanducha y sus lechosas almendras. Y recuerdo aún más concretamente el sufrimiento de un dolor de estómago, a causa tal vez de las nueces verdes o de los lagartos; no lo sé bien. Lo que no ignoro es que tuve una inmensa suerte al no ser devorado durante las horas que me retorcÃa en el suelo sufriendo los efectos del cólico.