Antes de Adán
Antes de Adán Sabía que tenía que andar con mucha precaución, y durante esta mi primera jornada en el Mundo, anduve con extremado recelo y cuidado. No sabía ni pensaba hacia dónde iba. Uno sólo era mi firme propósito: huir lejos del alcance de Chachalaca. Trepé a los árboles y vagué por ellos horas y más horas, pasando de uno a otro, sin jamás poner los pies en tierra. Pero ni tenía ruta fija, ni caminaba constantemente. La inconstancia estaba en mi temperamento, como en el de todos los de mi Horda. Además, yo era niño, y me detenía muchas veces para jugar durante el camino.
Son muy borrosos estos recuerdos de cuanto me acaeció entonces. Mis sueños no los conservan. Mi otro yo ha olvidado mucho, sobre todo en este período particular. No he podido tampoco reconstituir los diversos sueños, a fin de encontrar el puente que una el vacío entre el abandono de mi hogar y mi llegada a las cuevas.