Antes de Adán
Antes de Adán No hay manera de decir lo que pasó dentro; pero podemos asegurar que los dos de la Horda se escurrieron por las rendijas que comunicaban con las otras cavernas. La rendija era demasiado pequeña para permitir el paso a Diente de Sable, que se volvió por donde habÃa entrado, rugiendo furioso. HabÃa fracasado durante la noche en su cacerÃa y esperaba almorzarse tranquilamente a algunos de los nuestros. Vio a los dos de la Horda en la boca de la otra caverna y saltó hacia ellos, pero se le volvieron a escapar escurriéndose por el pasadizo hasta la primera caverna. Diente de Sable, más furioso que nunca, gesticulaba amenazador.