Antes de Adán
Antes de Adán Viendo cómo los chicuelos más audaces jugaban al escondite en las cavernas de ancha entrada, comprendà que debÃan estar deshabitadas necesariamente. Nadie dormÃa allà por la noche. Sólo se utilizaban para dormir las cavernas de boca estrecha, mejores cuanto más reducida fuera la rendija de entrada, a causa del temor a los animales de presa que nos amargaban la vida en aquellas noches y dÃas del Mundo primitivo.
Comprendà cual era la ventaja de estas cavernas de entrada estrecha a la mañana siguiente, después de la noche que dormà con Oreja CaÃda. Despuntaba el alba, cuando el tigre Diente de Sable caminaba por el llano. Ya se habÃan levantado dos de la Horda y corrieron a refugiarse en una de las cavernas. No sé si por efecto del pánico o porque estarÃa Diente de Sable demasiado cerca, sin darles tiempo para trepar por el escarpado hasta las grietas, ello fue que se metieron a toda prisa en la cueva de ancha boca donde habÃamos jugado Oreja CaÃda y yo la tarde anterior.