Antes de Adán
Antes de Adán Sin embargo, como más adelante se verá en esta narración, mostrábamos algunas débiles vislumbres de inclinación hacia la monogamia, que más tarde habrÃa, de dar fortaleza y poder a las tribus que la adoptaron. Además, en mis tiempos, habÃa ya alguna que otra pareja fiel que vivÃa entre los árboles en la vecindad de mi madre. La vida en el corazón de la Horda no incitaba a la monogamia, e indudablemente por esto se alejaban las parejas fieles para vivir a solas. Allà permanecÃan unidas durante años, pero cuando marido o mujer morÃan o eran devorados, el que sobrevivÃa encontraba siempre un nuevo compañero.
HabÃa una cosa que me dejaba absorto y desorientado durante los primeros dÃas de residencia en la Horda. Era un inmenso e inexplicable terror secreto que se apoderaba de todos. Al principio parecÃa que sólo se referÃa a la orientación: la Horda temÃa al Nordeste. VivÃa con gran inquietud respecto a ese punto del horizonte, y cada cual miraba frecuentemente y con mayor alarma hacia esa dirección que hacia ninguna otra.