Aurora esplendida
Aurora esplendida 30
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saquito y otro adicional. Suerte, una mera racha de. suerte, pero suya. Los motivos de júbilo se sucedían- Vivía, y la noche era suya.
Dirigiéndose a sus bien intencionados críticos, dijo: -¡Ahora si que paga el ganador!
Daylight era irresistible cuando montaba a horcajadas sobre la vida, haciéndola galopar a su antojo.
A la una de la madrugada vió que Elijah Davis pilotaba hacia la puerta a Henry Finn y a Joe Hines, y se interpuso. -¿A dónde vais?-preguntó, intentando atraerles hacia el mostrador.
- A la cama -contestó Elijah.
Era oriundo de Nueva Inglaterra, escuálido, gran masticador de tabaco, el único espíritu audaz de su familia, y que había oído y respondido a la llamada del Oeste, abandonando las tierras de cultivos y los bosques.
- No tenemos más remedio -añadió Joe Hines, en tono de excusa.-Marchamos por la mañana.
Daylight siguió entreteniéndolos. -¿A dónde vais? ¿Qué ocurre?
