Aurora esplendida
Aurora esplendida 36
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aguas libres- En las márgenes, un bosquecillo de sauces enanos comenzó a florecer. Sus brotes, hervidos, parecian proporcionar cierto alimento.
Elijah se reanimó, aunque volvió a perder la esperanza cuando Daylight anunció que no había encontrado otros sauces. Comenzaba a circular la savia en los árboles, y el rumor de los diminutos riachuelos aumentaba a medida que la tierra helada resucitaba. Pero el río segula prisionero de los hielos- El invierno, coa su ligadura de escarcha, lo tenía inmóvil, ligaduras que no i; habían de romperse en un día, ni siquiera por la fuerza de la primavera.
Llegó mayo, y mosquitos supervivientes del año anterior, gran- des ya pero inofensivos, comenzaron a salir de las hendiduras de las rocas y de los troncos podridos. Los grillos dejaron oír su chirrido y nuevas manadas de ánades y de gansos pasaron. Y el río seguía inmóvil.
