Aurora esplendida
Aurora esplendida Daylight le miró con ojos que relampagueaban de júbilo. -¿Verdad que sí?-proclamó.¡Y cómo les engañamos! Me sor. prendió totalmente. No creí nunca que fuera tan fácil. Y ahora-prosiguió,-valdrá más que hagamos las cuentas. Esta tarde parto para el Oeste-añadió echando mano al maletín y abriéndolo;-pero no olvidéis, muchachos, que cuando me necesitéis para otro raid en Wall Street no tenéis más que silbarme.
Metió ambas manos en el maletín sacando del mismo un montón de matrices de talonarios y recibos de corredores y depositándolos sobre la mesa. Consultó una tira de papel y leyó en voz alta:
- Diez millones, veintisiete mil cuarenta y dos dólares con seten. ta y ocho centavos es a lo que, según mis cálculos, ascienden mis gastos. Naturalmente, esa suma se descuenta de los beneficios antes de repartir éstos. ¿Dónde están sus cálculos? Supongo que es un montón de dinero,.