Aurora esplendida
Aurora esplendida 109
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- No lo haré más-dijo él humildemente.-Nos hemos apartado de la cuestión. Insisto en lo que he dicho. Está usted oponiéndose a la salvación de su hermano. Sean cuales fueren sus ideas, no tiene usted derecho a perjudicarle. ¿Quiere autorizarme a que vaya a verle y se lo proponga? Lo condensaré en una proposición comer. cial. Será un préstamo y le cargaré el interés en cuenta.
Ella vaciló visiblemente.
- Y no se olvide de una cosa, miss Mason: se trata de " u pier na ", y no de la de usted.
Ella parecía no querer contestar, por lo que Daylight reforzó su argumento -Otra cosa. Quiero ver a su hermano a solas. Es un hombre, y nos entenderemos mejor sin que intervengan mujeres. Iré a verle mañana por la tarde.
CAPITULO XVIII