Aurora esplendida
Aurora esplendida Si hubiera podido disponer de todo aquel rÃo de dinero tan seguro para él, a buen seguro todo habrÃa ido bien. Pero en aquellas circunstancias tenÃa que luchar para obtener tan sólo una parte. Cesó todo trabajo de mejoras, limitándose a lo estrictamente preciso para la conservación. Su más fiera lucha la libraba en la reducción de los gastos de explotación, lucha que no cesaba nunca. Cuando sus capataces y jefes de sección conseguÃan realizar prodigios de reducción, les felicitaba y les pedÃa más. Si manifestaban su desesperación, les enseñaba la forma en que habÃan de proceder.
- Está usted cobrando ocho mil dólares al año-dijo a Matthewson.-Es más de lo que ha ganado en su vida. Su suerte va ligada a la mÃa, por lo cual hemos de correr los mismos riesgos. Usted tiene crédito personal en la ciudad. SÃrvase de él para con su carnicero y su panadero. Viene usted a cobrar seiscientos sesenta dólares al mes y necesito ese dinero. De aquà en adelante no pague a nadie y cobre únicamente cien dólares. Le pagaré los intereses sobre el resto cuando la situación se aclare.
Dos semanas después, con la hoja de salarios ante sÃ, volvió a la carga;