Aurora esplendida
Aurora esplendida 121
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Y en cada Banco la entrevista con los directores era la misma, procurando levantar su ánimo, convencerles de que la situación mejoraba, de que pronto cesarÃa la tensión, de que, a pesar del pánico, seguÃan afluyendo a Oakland más y más gentes ansiosas de establecerse allÃ.
Y no era todo palabrerÃa, sino un ferviente deseo de que los Bancos respondiesen. A veces tenÃa que suplicar y rogar; otras, tomarlo por la tremenda.
Si pedÃa un favor y se lo negaban, se convertÃa en un ser exi- gente, y cuando llegaban a prescindir de ficciones y entraban en el terreno de la lucha franca y descarada, Daylight sabÃa dejarles boquiabiertosPero sabÃa también cuándo era preciso ceder- Si veÃa su pared desmoronarse irremediablemente en algún punto determinado, lo apuntalaba con dinero contante y sonante.
