Aurora esplendida
Aurora esplendida MacDouald pesaba ciento ochenta libras y Daylight le tenÃa simplemente cogido de la mano. Sin embargo, de un tirón brusco lo levantó en alto, arrojándole de cara sobre la nieve.
En rápida sucesión fué haciendo lo mismo con los que tenÃa más a mano.
La resistencia era inútil. SalÃan despedidos como de una ca, tapulta, cayendo en actitudes grotescas sobre la nieve.
Pronto fué difÃcil distinguir a la tenue claridad de las estrellas a los caÃdos de los que esperaban su turno para caer, teniendo que precisarlo por el tacto, al encontrarlo o no cubierto de nieve, -¡Ya bautizado?-era la monótona pregunta al extender la mano.
Más de cuarenta estaban tendidos en la nieve; muchos otros, dando muestras de cómica humildad, se arrodillaban para eludir el cumplimiento del ritual.
Tan sólo un grupo de cinco permanecÃa erecto: madereros nombres de la frontera ansiosos de arrebatar a Daylight la supremacÃa.
Graduados en la más feroz de las escuelas, veteranos de innu- merables peleas, hombres robustos y resistentes, faltábales, sin embargo, lo que Daylight poseÃa en alto grado, a saber: un cerebro casi perfecto y la consiguiente coordinación muscular.