Aurora esplendida
Aurora esplendida 123
123
ofensivo de Daylight se convirtió en seguida en resistencia defensiva, y de nuevo su antebrazo tocó el mostrador del bar.
Estaba atónito. No era un truco. Era cuestión de fuerza. Pidió una ronda para todos, y aún sin salir de su sorpresa, se miró mano y brazo como si pertenecieran a un extraño. No loe conocía. Ciertamente no eran los mismos que había usado hasta entonces- ¿Su brazo?
Hubiera sido juego de niños el obligar a aquel muchacho a ceder- Y siguió mirándose la mano con aire tan perplejo que provocó la risa de los jóvenes.
Las carcajadas le volvieron a la realidad. Empezó a reír, pero serenándose se dirigió al campeón:
- Muchacho, déjame que te diga un secreto- Márchate de aquí- Deja de beber antes de empezar.
El joven enrojeció de cólera, pero Daylight prosiguió:
