Aurora esplendida
Aurora esplendida Despertó con la boca y la garganta secas, como de costumbre. Del jarro de agua próximo a su cama se sirvió un vaso, que bebió de un trago, reanudando los pensamientos de la noche anterior.
Pasó revista a la situación económica. Las cosas iban tomando mejor cariz- Aunque no sin dificultades, podían sortearse los escollos del camino. Aun existían complicaciones y enredos pero no la gravedad de los días pasados. Había recibido un rudo golpe, pero conseguía salir de la refriega con los miembros intactos, que ya era más de lo que Dolliver y otros tantos podían decir. Ninguno de sus amigos estaba arruinado. Les obligó a aguantar firme para salvarse él, y había conseguido que se salvasen todos.
