Aurora esplendida
Aurora esplendida - Vamos, ante todo, a casarnos-dijo él humorísticamente. Y al ver el gesto que ella hizo prosiguió, más seriamente:-La situación es esta: desde que se inició el pánico he venido trabajando como cuarenta caballos, y entretanto, esas idean iban germinando en mi espíritu, y esta mañana han florecido. De repente, al disponerme a ir al despacho, vi cómo el sol brillaba en el cielo… y sentí el deseo de ir a las colinas contigo unos treinta millones de veces más de lo que deseaba ir al despacho y… la cosa era imposible precisamente a causa de ese despacho.
El dinero se interponía cerrándome el paso. Entonces me decidí. Tenía dos caminos: el uno conducía al despacho, el otro a Berkeley. Y tomé el segundo con la firme intencíón de no volver a poner más los pies en el despacho. Se ha acabado para siempre.
- Pero… ¿quiere decir…?
- Exactamente. Lo dejo todo. Cuando esos treinta millones se levantaron entre tú y yo, vi que había llegado el momento de tomar una seria decisión, y la tomo. Te tengo a ti y tengo el rancho y mis brazos para trabajar, y "Bob" y "Wolf" y ciento cuarenta bridas de crin. Lo demás… ¡al cuerno!
Pero Dede insistió.
- Entonces, lesa tremenda pérdida es innecesaria!…