Aventura
Aventura —Puedo asegurarle que no son marineros de oficio —señaló Joan—. Me avergonzarÃa dirigir una tripulación de blancos que remasen de ese modo. FÃjese en aquel de la proa… ese que salta ahora. SerÃa mejor que se dedicase a guardar ganado.
Los remeros permanecieron en la playa mirando en todas direcciones con verdadera curiosidad, mientras los hombres que habÃan ocupado el banco delantero del bote atravesaban la entrada del patio y se encaminaban al bungalow. Uno de ellos era alto y enjuto, y vestÃa unos pantalones blancos de dril, que recordaban vagamente a un uniforme militar. El otro llevaba unas ropas a medio camino entre las apropiadas para el mar y para tierra, aunque sin duda excesivamente calurosas. Caminaba mirando al suelo, cojeando como un gorila cansado, y los mechones de pelo tieso que le cubrÃan la cabeza y el vivo mirar de sus ojillos recordaban todavÃa más a un simio.
Sheldon, que se acercó para recibirlos al pie de la escalera, les presentó inmediatamente a Joan. El hombre simiesco parecÃa un escocés y se llamaba Von Blix, a pesar de que hablaba con marcado acento norteamericano. El otro, que vestÃa los elegantes pantalones de dril, tenÃa el nombre inglés de Tudor ,John Tudor, y hablaba el inglés con la corrección propia del norteamericano culto, aunque con un leve acento alemán.