Aventura
Aventura —Un momento —prosiguió el capitán—, que no he terminado. Después de reflotar la Martha, tuvimos que remolcarla hasta un extremo de la bahÃa, y mientras la reparaban, construyendo un nuevo timón, colocando las velas y toda la jarcia, miss Lackland ordenó a Sparrowhawk que se encargase del Flibberty-Gibbet, mientras yo me quedaba en la Emily, y envió a ambos barcos a reclutar braceros. ¡Que me lleve el diablo! Los negros acudÃan hasta nosotros sin problemas. Se trataba de tierra virgen. Cuando volvimos, nos sorprendieron los progresos de la Martha.
—Y aún nos esperaba una sorpresa mayor —interrumpió el piloto Sparrowhawk—. Pensábamos que Ãbamos a partir enseguida con nuestros trabajadores, y en vez de eso, miss Lackland nos dijo: «Voy a subirlos a la Martha, y asà podrán ustedes cargar otra vez».