Aventura
Aventura »¡Por mi vida! —continuó relatando el capitán—. ¡No era nada agradable el estar tumbado en el bote de socorro! Nunca se me habrÃa ocurrido pensar que no hacer nada pudiese ser un trabajo tan pesado. Nos detuvimos a unas cincuenta brazas de la playa y vimos cómo avanzaba el otro bote. La jungla estaba tan impenetrablemente oscura que no lográbamos ver nada. ¿Recuerda usted a aquel negrito del Flibberty que se parece a un mono, Sheldon?… Me refiero al cocinero. Pues bien; hace veinte años yo era mozo de cámara en el Scottish Chiefi, y cuando destruyeron el barco se convirtió en esclavo en Poonga-Poonga, y miss Lackland se enteró y lo convirtió en su guÃa. Le dio media caja de tabaco por su servicio aquella noche…
—Y casi lo mató de miedo, antes de lograr convencerle de que la acompañara —rio Sparrowhawk.