Aventura
Aventura —El estúpido Arunga pretendÃa burlarse de mÃ. Yo no le he robado. No robo ni engaño a nadie. Cuando le pregunté si querÃa venir conmigo a Beranda para trabajar tres años en mi plantación, me contestó: «Muy bien, acepto». En este tiempo no le ha faltado su correspondiente kai-kai[3] ni tampoco dinero. ¿Por qué desertó? PretendÃa reÃrse de mÃ… pero se arrepentirá. Le he pagado a Seelee, el jefe de la tribu de Balesuna, una caja de tabaco por este pillo de Arunga. Muy bien; será el propio Arunga el que me devuelva esta caja de tabaco. Pagará por ella seis libras o, lo que es lo mismo, trabajará un año más para mÃ. De acuerdo. Pero antes recibirá tres veces diez latigazos. Tú, Billy: toma el látigo y dale a Arunga tres veces diez latigazos. Quiero que todos los hombres sean testigos del castigo, y también todas las MarÃas[4], para que sepan cuál es la recompensa para la fuga, si es que han tenido alguna vez la tentación de escaparse. Vamos, Billy, dale fuerte tres veces diez golpes.
El joven le dio el látigo, pero Billy no lo cogió. Sheldon le miraba sin inmutarse. Todos los canÃbales tenÃan sus miradas puestas en él, expresando dudas, miedo y ansiedad. En aquellos momentos se estaba decidiendo la vida o la muerte del blanco.
—Tres veces diez latigazos, Billy —le animó Sheldon con un grito, aunque habÃa cierta estridencia metálica en su tono.