Aventura

Aventura

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sheldon tuvo que reconocer que aquella crítica era cierta. La verdad es que lo que Joan había hecho podría haberlo realizado sin ser socia suya. Él no había participado en absoluto en el reflotamiento del barco. Completamente abandonada, y sin nadie para aconsejarla; teniendo que soportar las groserías de las personas de Guvutu y la competencia de sujetos como Morgan o Raff, lo cierto es que ella se había metido sola en aquella aventura, y había terminado triunfando.

Sheldon se dio cuenta de que a Joan le temblaban los labios y se le humedecía la mirada. Recordó al chiquillo que había en ella y que sollozaba por la pérdida del barquito con el que acostumbraba a jugar. ¡Ah! ¡Qué mezcla de contradicciones se daban en aquella criatura! ¿La amaría de la misma forma el día en que se liberase de todos sus rasgos infantiles y se convirtiese definitivamente en una mujer? Sintió en su espíritu la certeza de que realmente la amaba por ser como era, con todas sus cualidades y defectos; por la suma de todos sus valores y peculiaridades, sin despreciar nada, cuya falta hubiese podido desequilibrar la armonía del conjunto.

—A usted no le gustan los barcos igual que a mí —exclamó la joven—, y por eso cree que solo digo tonterías. Pero algún día seré la capitana de la Martha, se lo aseguro.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker