Aventura
Aventura Sheldon comprendió. El motivo de su delirio era la Martha, cuyo gobierno le había sido negado. Tarde o temprano le habrían entrado las fiebres, aunque seguramente aquel disgusto las había precipitado. Encendió un cigarrillo, y entre las espirales de humo le pareció ver a su madre. ¡Su madre! ¿Podría ella entender que su hijo se hubiese enamorado de una muchacha que lloraba porque le habían negado el mando de una goleta en medio de un archipiélago de caníbales?