Aventura
Aventura Muchos de los objetos robados delataban descaradamente a los criados, pero estos se apresuraron a proclamar su inocencia y acusaron a sus otros compañeros. El que habÃa sido encontrado en posesión de la bola de billar se defendió diciendo que no la habÃa visto en su vida, y que debÃa de haber aparecido en su cofre seguramente por el arte de magia de algún enemigo. Mucho de lo robado y gran parte de las municiones pertenecÃa a los barcos que en los últimos años habÃan fondeado en Beranda.
—¿Se da cuenta —le dijo Sheldon a Joan— de que estamos viviendo sobre un volcán? Es necesario un escarmiento…
—Yo no castigo —gritó Gogoomy desde abajo—. Mi padre gran jefe. Si me azotan, gran disgusto para usted muy rápido. ¡Palabra!
—¡Cómo te atreves! —rugió Sheldon—. Te voy a partir siete veces la cabeza. Tú, Kwaque, ponle los hierros a Gogoomy.
Kwaque, un fornido capataz, separó a Gogoomy de los otros y, ayudado por sus otros compañeros, le sujetó los brazos a la espalda y lo encadenó.
—Te mataré; morirás enseguida para siempre —amenazó Gogoomy, mostrando al capataz su rostro desencajado de salvaje.