Aventura
Aventura Charley se adelantó para encabezar la marcha, y con su penetrante mirada fue descubriendo una a una todas las trampas, limpiando el sendero a su paso. El camino estaba lleno de trampas y obstáculos, como unas pequeñas espinas hábilmente disimuladas en la arena para que se clavasen en los pies descalzos de los invasores. Al atardecer, Charley estuvo a punto de sucumbir en una trampa que consistÃa en un pozo cuyo fondo estaba sembrado de afiladas estacas. A veces los expedicionarios tenÃan que esperar durante media hora, mientras Charley se adelantaba para examinar los tramos más sospechosos; otras veces les hacÃa abandonar el sendero y trepar entre la espesura, para superar estratagemas imposibles de evitar. Y a pesar de todas sus precauciones, una de aquellas trampas pasó inadvertida, se disparó un arco, y una flecha pasó rozando la espalda de uno de los guerreros Poonga-Poonga. Sheldon, al llegar al lugar en que el camino principal se dividÃa en una estrecha vereda, preguntó al guÃa si sabÃa adónde les estaba llevando.
—Cerca de aquà hay algunas huertas entre la maleza —respondió el negro—. Si lo desea, echaré un vistazo.
—Acércate en completo silencio —le dijo Sheldon—. Si hay algún salvaje, lo cazaremos.