Aventura
Aventura Desde otros puntos de las montañas, llegaron los redobles de tambores y los sonidos de caracolas que anunciaban la invasión; pero Sheldon no podía arriesgarse con tan escasas fuerzas a una guerra que ya nada le importaba, después de haber cumplido su misión, especialmente teniendo en cuenta lo dura y difícil que iba a ser la retirada que tendrían que emprender por el territorio de aquellos bosquimanos cazadores de cabezas. Liberó a los dos cautivos, que comenzaron a correr como gamos asustados, y regresó con su expedición al tormentoso mar de la jungla.
Joan iba delante de Sheldon, silenciosa y agotada por la emoción, después de todo lo que había visto. Solo después de media hora de marcha se giró, mirándole con una amarga sonrisa para decirle:
—He perdido definitivamente las ganas de visitar a los cazadores de cabezas. Es toda una aventura, lo reconozco, pero supera con mucho mis sueños románticos. En el futuro, me conformaré con recorrer a caballo la plantación, o con reflotar, si puedo, otro barco. Pero los bosquimanos de Guadalcanal pueden estar seguros de que no me volverán a ver. ¡Ya tengo pesadilla para muchas noches! ¡Qué animales!