Aventura
Aventura Al anochecer alcanzaron el refugio en que les esperaba Tudor, quien, a pesar de que se encontraba mucho mejor, tuvo que ser llevado en camilla el resto del trayecto. La hinchazón de la espalda del salvaje de Poonga-Poonga iba disminuyendo paulatinamente, aunque Arahu todavía cojeaba con su pie herido por el abrojo envenenado.
Dos días más tarde se reunieron con los botes en Carli, y al mediodía de la tercera jornada llegaron finalmente a Beranda. Joan, con un largo suspiro, se quitó el revólver y lo colgó del clavo de la sala. Sheldon, que esperaba ansiosamente cualquier gesto de alegría de la joven, después del feliz regreso a casa, respiró satisfecho. Sin embargo, aquel final de la expedición de rescate no significó para él un auténtico motivo de alegría, puesto que Joan se convirtió en la enfermera de Tudor, y se pasaba casi todo el tiempo en la galería, donde el enfermo descansaba sobre la hamaca, protegido por un mosquitero.