Aventura
Aventura De repente apareció Tudor frente a él. Caminaba justo en dirección a su escondite, mirando recelosamente hacia ambos lados, antes de avanzar con decisión. Ofrecía un blanco perfecto, justo de frente y a una distancia inferior a doscientas yardas. Sheldon le apuntó justo al pecho pero, meditando lo que hacía, decidió desviar su puntería hacia el hombro derecho. Convencido de que aquello le pondría fuera de combate y terminaría con el duelo, apretó el gatillo. La bala hirió a Tudor con tanta fuerza que le hizo girar sobre sí mismo antes de caer derribado.
—Espero no haber matado a ese miserable —masculló Sheldon, incorporándose y corriendo hacia el herido.
Pero no había dado ni veinte pasos, cuando le quitó sus dudas el propio Tudor, utilizando su mano izquierda para coger su pistola y disparar una ráfaga de tiros contra él. Sheldon se parapetó tras un árbol, contando los disparos. Cuando sonó el octavo se abalanzó sobre el herido, le arrebató el revólver y, arrodillándose junto a él, le sujetó.
—Estése quieto. Ha caído en mis manos y es inútil que se resista.
Tudor se removió en un intento desesperado por librarse de él.