Aventura
Aventura —Le he dicho que se esté quieto —ordenó Sheldon—. Me vale con esto, y también deberÃa valerle a usted. Dese por vencido y asunto concluido.
Tudor aceptó a regañadientes.
—Estos modernos duelos son realmente divertidos, ¿no es cierto? —le preguntó Sheldon con una sonrisa burlona, mientras el herido se movÃa trabajosamente—. Si hubiese continuado oponiendo resistencia, le habrÃa restregado la cara contra el suelo. TodavÃa me quedan ganas de hacerlo, para enseñarle de una vez que los duelos están pasados de moda. Ahora examinemos sus heridas.
—Solo tengo una —dijo Tudor desafiante—; producida por una emboscada, como si fuese usted un…
—Un salvaje. Estoy de acuerdo, amigo mÃo —dijo Sheldon. Y poniendo punto final a sus burlas, añadió—: No se mueva hasta que mande a algunos criados en su búsqueda. Su herida no es muy grave, gracias a que no he utilizado las mismas balas que usted. Si le hubiese alcanzado con uno de sus proyectiles, podrÃa pasar a caballo por el agujero que le habrÃa abierto. En lugar de eso, le he dejado un pequeño orificio, un tiro limpio, que solo necesitará ahora para sanar algunas compresas antisépticas durante tres o cuatro semanas. De modo que quédese quieto y enseguida llegará la camilla para recogerle.