Colmillo blanco
Colmillo blanco Durante la época en que su madre comenzó a abandonar la cueva en busca de alimento, el cachorro había aprendido muy bien la ley que le prohibía aproximarse a la entrada. No solo lo había aprendido a la fuerza gracias a la garra y al hocico de su madre, sino por el instinto del miedo que en él se estaba desarrollando. Nunca, en su corta vida en la cueva, se había topado con algo que le asustara. Sin embargo, el miedo estaba dentro de él. Lo había heredado de sus remotos ancestros a través de cientos de miles de vidas. Era una herencia que había recibido directamente de Tuerto y de la loba, pero a ellos también les había llegado a través de generaciones de lobos que habían desaparecido hacía tiempo. ¡El miedo, aquel legado de las Tierras Vírgenes, al que ningún animal puede escapar ni transmutar por alimento!
