Colmillo blanco
Colmillo blanco Para él aquel poder era desconocido, un poder inconcebible y sobrenatural, un poder divino. Colmillo Blanco, por su propia naturaleza, no podÃa saber nada de los dioses, a lo sumo podÃa comprender que existÃan cosas más allá del conocimiento; pero la admiración y el temor que tenÃa por el animal-hombre se parecÃa a lo que pudiera ser la admiración y el temor que el hombre siente ante cualquier criatura celestial que, sobre la cima de una montaña, arrojara rayos con cada una de sus manos hacia el mundo atónito.