Colmillo blanco
Colmillo blanco Aquello fue demasiado para Colmillo Blanco. Todavía fresca la experiencia de sus meses de supremacía sobre los perros del trineo, el permanecer impasible mientras otro devoraba una carne que le pertenecía, era algo superior al control que pudiera ejercer sobre sí mismo. Atacó, según su costumbre, sin previo aviso. Con la primera dentellada, la oreja derecha de Baseek quedó desgarrada. Se quedó perplejo ante el repentino ataque. Pero más cosas y más graves estaban sucediendo con la misma celeridad. Fue derribado, le mordió en la garganta y mientras luchaba por incorporarse de nuevo, el perro joven le hincó los dientes dos veces en la paletilla. La rapidez de sus ataques era asombrosa. Realizó un frustrado intento contra Colmillo Blanco y acabó mordiendo el aire vacío tras una terrorífica dentellada. Poco después su nariz quedó abierta y comenzó a retirarse de la carne.